Se que he estado muy desconectada y no he compartido mucho mis recientes experiencias, pero deberán saber que estuve en pleno periodo de mudanza, y pues dicho esto, comprenderán que no tenía Internet... aunado a esto, además estaba el asunto de que mi cuerpecito se había estado re-acostumbrando al trajín laboral, por lo que sirva esto a tono de disculpa.
Tenía muchas ganas y cosas que relatar. Entre ellas una experiencia que me marcó a la semana de estar trabajando y fue el estar del otro lado de la mesa entrevistando a una candidata para una posición en mi dirección pero para un puesto de coordinadora. Resultó que la niña a la que entrevisté había ido originalmente ¡para mi puesto! así que comprenderán lo complicado que fue.
La entrevista fue fluida, aunque definitívamente el estar del otro lado de la mesa también tiene su responsabilidad, o tal vez solo sea yo que tengo el peso de todas las veces que estuve pidiendo trabajo en múltiples entrevistas.
Hice preguntas personales, preguntas profesionales y al final me di cuenta de que definitivamente me habían seleccionado correctamente para el trabajo que ahora desempeño, porque al platicar con la niña X, si dije: "no pues yo tengo mas experiencia que ella". Sin embargo no pude evitar tener un enorme sentimiento que embargaba mi corazón al ver su cara de súplica por una oportunidad para demostrar sus capacidades. Además, para colmo, la niña X tenía en su currículum un sin fin de experiencias breves que denotaban "inestabilidad laboral" justo como era mi currículum. Fue toda una experiencia. Por lo mismo, al final de la entrevista, me quité mi careta de "Gerente" y potencial "Jefa" para convertirme en una mujer empática a su situación y le platiqué mi experiencia que hacía apenas unas semanas había yo vivido justo como ella. Le di todos los consejos que he acumulado con el paso doloroso de las entrevistas y cuando finalmente le dije: "No te avergüences por tu experiencia, eres toda una profesional que vale mucho aun cuando no tengas trabajo" después vi como comenzaron a correr las lágrimas por sus mejillas....
Fue ahí cuando me di cuenta que justo había dado en el clavo de lo que todos los desempleados vivimos y tenemos que tratar de evitar, o al menos intentar que no se nos note... y es precisamente el sentirnos inútiles y poco dignos de cualquier trabajo. Luchar contra esa sensación de derrota una y otra y otra y otra vez es de las cosas mas difíciles con las que se tiene que sortear en la entrevista.
NO lo voy a negar, me sentí terrible por verla llorar, pero al mismo tiempo me dio gusto que la entrevistara yo, porque creo que NADIE te dice las cosas que yo le dije en ese momento. Ese día yo me había "disfrazado" de toda una ejecutiva exitosa, con mi traje sastre y excelsamente arreglada porque había tenido una reunión por la mañana, una reunión-desayuno de trabajo, al cual no tenía dinero para asistir, porque aun no me habían pagado. Fue entonces cuando le dije a la niña X: "Tu que me ves en este momento crees que el único dinero que traigo en la bolsa son 30 pesos?" cuando me vio nuevamente y me respondió un sincero "no".... y fue cuando le dije: "todo es cuestión de actitud niña X. Tienes que convencerte a ti misma cuanto valor tienes como persona, independientemente del trabajo o el dinero que tengas en la bolsa, para después poder salir a enfrentar a los reclutadores y convencerlos de la realidad que tu quieres, no de las circunstancias temporales que te rodean" y de verdad creo firmemente en eso.
La verdad es que no creo que se vaya a quedar con el puesto, no por falta de capacidad, sino porque como siempre pasa, la posición dejó de estar disponible y no la llamarán... lo cual me entristece un poco pero me deja tranquila el pensar que sembré en ella algo que a mi me costó muchas lágrimas entender, y tengo la certeza de que pronto conseguirá algo mucho mejor.
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