En las primeras semanas de mi trabajo no dejaba de sorprenderme de lo afortunada que era, primeramente de tener trabajo, pero también de tener un trabajo así.
Cuando era estudiante de Relaciones Internacionales, soñaba con estar en reuniones internacionales o tener acceso a Embajadores y embajadas, etc. Cuando estaba estudiando aun, recuerdo muy claramente haber ido a un seminario de estudiantes de una Asociación de Estudios Internacionales, que hace este seminario nacional una vez al año. En aquella ocasión recuerdo que iba a asistir el mismísimo embajador de Estados Unidos, con todo el despliegue de seguridad que aquel evento implicaba. Por consiguiente recuerdo haber visto muy pero muy a lo lejos al mencionado Señor Embajador. Recuerdo que lo veía como algo prácticamente inalcanzable y mas para una insulsa provinciana que apenas estudiaba en la magna casa de estudios.
Años después tuve la oportunidad de estar justo en frente al Embajador, escuchando su discurso y con él mirándome directamente a los ojos. Obviamente de mi etapa de estudiante a ahora han pasado como 3 Embajadores, pero aun así, estando yo ahí sentada, pude valorar ese tal vez, insignificante detalle, que probablemente alguna otra persona pasaría por alto, lo cual me dio gusto, el darme cuenta que aun tengo capacidad de asombro y aún valoro todas las pequeñas cosas que ahora tengo la fortuna de disfrutar, porque de verdad que lo disfruto.
La verdad es que muchas veces en estas cortas semanas he estado a punto de las lágrimas. Uno muy particular fue cuando se presentó con nosotros nuestro presidente. Un prestigiado empresario, presidente también de una empresa extranjera muy prestigiada en México. Cuando nos dio su discurso mencionó lo siguiente: "trato de no equivocarme y no hacer las cosas mal, pero hoy me doy cuenta de que los errores que cometí en mi vida, son las experiencias que mas me están sirviendo hoy por hoy para tomar las decisiones acertadas. Si no hubiera vivido esos errores, ahorita no estaría donde estoy". Evidentemente al escuchar eso de una persona tan importante, no pude mas que sentirme reflejada y mas que nada, reivindicada de saber que aun habiendo tomado malas decisiones en mi vida que me llevaron por caminos que no tenía pensados, pues quiero pensar que todo eso me servirá en un futuro... o tal vez, quien sabe si ya m está sirviendo en este momento.
lunes, 19 de abril de 2010
Woman's power
Anteriormente había platicado sobre mi aversión a trabajar con y para mujeres. Pero la verdad es que me he tragado todas y cada una de mis palabras. Tengo la FORTUNA de tener una jefa increíble... la admiro en tantos niveles que me parece casi imposible de creer. Es una esposa, madre y profesionista, súmamente inteligente que tiene que lidiar todos los días con la misoginia de los hombres que no están acostumbrados a tener una mujer como ella al frente. Siempre está diciendo lo que opina, pero de una manera inteligente y acertada, no la tipica persona que habla solo por hablar. De verdad que estoy fascinada con ella. Creo que nunca había estado tan maravillada con un jefe tanto en mi vida... bueno solo con uno, el primero, pero con el tenía varias cosas en su proceder que no me parecían. Con esta jefa en realidad no tengo absolutamente nada negativo que decir. Y eso es muy raro en mi que siempre ando viendo "areas de oportunidad" por cierto, ODIO esa frase, siento que es una manera "linda" de decir: errores... algo muy mexicano ya que no estamos costumbrados a decir cosas negativas de frente, siempre tendemos a estarlo maquillando todo.
Mi jefa además de ser una mujer súmamente inteligente, también gusta de ser mujer, y con ello quiero decir que no es la típica "intelectualoide" que rechaza su belleza de mujer para ser considerada "en serio". Mi jefa al contrario, gusta de verse y saberse guapa y totalmente femenina. De verdad que es un gusto poder trabajar y compartir con alguien como ella.
Pero no todo es hacia arriba, las niñas que están a mi cargo me sorprenden a cada minuto. Son niñas de entre 22 y 24 años con una inteligencia privilegiada también. Emprendedoras, atinadas, inteligentes pero mas que nada, dispuestas a aprender y por lo tanto no son liosas. Es un deleite estar rodeada de mujeres así, me siento increíblemente afortunada.
Han habido días en que las veo llorar por algún colico insoportable, otros días en los que sencillamente se derrumban ante la frustración con lágrimas o corajes, pero he visto también que hacemos un maravilloso equipo, porque nos apoyamos unas a otras y eso también es algo que nunca antes había visto. Tal vez sean una nueva estirpe de mujeres trabajadoras, si es así me hacen recuperar la fe en el género, pero mas que nada en el género y su actitud con las congéneres mas jóvenes que vienen empujando con todo.
Definitivamente en este nuevo empleo he replanteado muchas cosas que ya pensaba de manera distinta. Primero pensaba que no podria sobrellevar un matrimonio feliz con hijos y todo... sobre todo los hijos... ya había desistido de tenerlos, pero ahora veo que si es posible tenerlo todo.
También había desistido en tener fe en las mujeres que trabajan, no había encontrado mujeres que estuvieran dispuestas a dejar de lado sus temores y envidias, y quisieran aun enseñar a las nuevas generaciones sin temores absurdos a sentir amenazada su posición.
Este nuevo trabajo me está enseñando muchas cosas, pero mas que nada me está haciendo muy pero muy feliz.
Mi jefa además de ser una mujer súmamente inteligente, también gusta de ser mujer, y con ello quiero decir que no es la típica "intelectualoide" que rechaza su belleza de mujer para ser considerada "en serio". Mi jefa al contrario, gusta de verse y saberse guapa y totalmente femenina. De verdad que es un gusto poder trabajar y compartir con alguien como ella.
Pero no todo es hacia arriba, las niñas que están a mi cargo me sorprenden a cada minuto. Son niñas de entre 22 y 24 años con una inteligencia privilegiada también. Emprendedoras, atinadas, inteligentes pero mas que nada, dispuestas a aprender y por lo tanto no son liosas. Es un deleite estar rodeada de mujeres así, me siento increíblemente afortunada.
Han habido días en que las veo llorar por algún colico insoportable, otros días en los que sencillamente se derrumban ante la frustración con lágrimas o corajes, pero he visto también que hacemos un maravilloso equipo, porque nos apoyamos unas a otras y eso también es algo que nunca antes había visto. Tal vez sean una nueva estirpe de mujeres trabajadoras, si es así me hacen recuperar la fe en el género, pero mas que nada en el género y su actitud con las congéneres mas jóvenes que vienen empujando con todo.
Definitivamente en este nuevo empleo he replanteado muchas cosas que ya pensaba de manera distinta. Primero pensaba que no podria sobrellevar un matrimonio feliz con hijos y todo... sobre todo los hijos... ya había desistido de tenerlos, pero ahora veo que si es posible tenerlo todo.
También había desistido en tener fe en las mujeres que trabajan, no había encontrado mujeres que estuvieran dispuestas a dejar de lado sus temores y envidias, y quisieran aun enseñar a las nuevas generaciones sin temores absurdos a sentir amenazada su posición.
Este nuevo trabajo me está enseñando muchas cosas, pero mas que nada me está haciendo muy pero muy feliz.
Del otro lado de la mesa
Se que he estado muy desconectada y no he compartido mucho mis recientes experiencias, pero deberán saber que estuve en pleno periodo de mudanza, y pues dicho esto, comprenderán que no tenía Internet... aunado a esto, además estaba el asunto de que mi cuerpecito se había estado re-acostumbrando al trajín laboral, por lo que sirva esto a tono de disculpa.
Tenía muchas ganas y cosas que relatar. Entre ellas una experiencia que me marcó a la semana de estar trabajando y fue el estar del otro lado de la mesa entrevistando a una candidata para una posición en mi dirección pero para un puesto de coordinadora. Resultó que la niña a la que entrevisté había ido originalmente ¡para mi puesto! así que comprenderán lo complicado que fue.
La entrevista fue fluida, aunque definitívamente el estar del otro lado de la mesa también tiene su responsabilidad, o tal vez solo sea yo que tengo el peso de todas las veces que estuve pidiendo trabajo en múltiples entrevistas.
Hice preguntas personales, preguntas profesionales y al final me di cuenta de que definitivamente me habían seleccionado correctamente para el trabajo que ahora desempeño, porque al platicar con la niña X, si dije: "no pues yo tengo mas experiencia que ella". Sin embargo no pude evitar tener un enorme sentimiento que embargaba mi corazón al ver su cara de súplica por una oportunidad para demostrar sus capacidades. Además, para colmo, la niña X tenía en su currículum un sin fin de experiencias breves que denotaban "inestabilidad laboral" justo como era mi currículum. Fue toda una experiencia. Por lo mismo, al final de la entrevista, me quité mi careta de "Gerente" y potencial "Jefa" para convertirme en una mujer empática a su situación y le platiqué mi experiencia que hacía apenas unas semanas había yo vivido justo como ella. Le di todos los consejos que he acumulado con el paso doloroso de las entrevistas y cuando finalmente le dije: "No te avergüences por tu experiencia, eres toda una profesional que vale mucho aun cuando no tengas trabajo" después vi como comenzaron a correr las lágrimas por sus mejillas....
Fue ahí cuando me di cuenta que justo había dado en el clavo de lo que todos los desempleados vivimos y tenemos que tratar de evitar, o al menos intentar que no se nos note... y es precisamente el sentirnos inútiles y poco dignos de cualquier trabajo. Luchar contra esa sensación de derrota una y otra y otra y otra vez es de las cosas mas difíciles con las que se tiene que sortear en la entrevista.
NO lo voy a negar, me sentí terrible por verla llorar, pero al mismo tiempo me dio gusto que la entrevistara yo, porque creo que NADIE te dice las cosas que yo le dije en ese momento. Ese día yo me había "disfrazado" de toda una ejecutiva exitosa, con mi traje sastre y excelsamente arreglada porque había tenido una reunión por la mañana, una reunión-desayuno de trabajo, al cual no tenía dinero para asistir, porque aun no me habían pagado. Fue entonces cuando le dije a la niña X: "Tu que me ves en este momento crees que el único dinero que traigo en la bolsa son 30 pesos?" cuando me vio nuevamente y me respondió un sincero "no".... y fue cuando le dije: "todo es cuestión de actitud niña X. Tienes que convencerte a ti misma cuanto valor tienes como persona, independientemente del trabajo o el dinero que tengas en la bolsa, para después poder salir a enfrentar a los reclutadores y convencerlos de la realidad que tu quieres, no de las circunstancias temporales que te rodean" y de verdad creo firmemente en eso.
La verdad es que no creo que se vaya a quedar con el puesto, no por falta de capacidad, sino porque como siempre pasa, la posición dejó de estar disponible y no la llamarán... lo cual me entristece un poco pero me deja tranquila el pensar que sembré en ella algo que a mi me costó muchas lágrimas entender, y tengo la certeza de que pronto conseguirá algo mucho mejor.
Tenía muchas ganas y cosas que relatar. Entre ellas una experiencia que me marcó a la semana de estar trabajando y fue el estar del otro lado de la mesa entrevistando a una candidata para una posición en mi dirección pero para un puesto de coordinadora. Resultó que la niña a la que entrevisté había ido originalmente ¡para mi puesto! así que comprenderán lo complicado que fue.
La entrevista fue fluida, aunque definitívamente el estar del otro lado de la mesa también tiene su responsabilidad, o tal vez solo sea yo que tengo el peso de todas las veces que estuve pidiendo trabajo en múltiples entrevistas.
Hice preguntas personales, preguntas profesionales y al final me di cuenta de que definitivamente me habían seleccionado correctamente para el trabajo que ahora desempeño, porque al platicar con la niña X, si dije: "no pues yo tengo mas experiencia que ella". Sin embargo no pude evitar tener un enorme sentimiento que embargaba mi corazón al ver su cara de súplica por una oportunidad para demostrar sus capacidades. Además, para colmo, la niña X tenía en su currículum un sin fin de experiencias breves que denotaban "inestabilidad laboral" justo como era mi currículum. Fue toda una experiencia. Por lo mismo, al final de la entrevista, me quité mi careta de "Gerente" y potencial "Jefa" para convertirme en una mujer empática a su situación y le platiqué mi experiencia que hacía apenas unas semanas había yo vivido justo como ella. Le di todos los consejos que he acumulado con el paso doloroso de las entrevistas y cuando finalmente le dije: "No te avergüences por tu experiencia, eres toda una profesional que vale mucho aun cuando no tengas trabajo" después vi como comenzaron a correr las lágrimas por sus mejillas....
Fue ahí cuando me di cuenta que justo había dado en el clavo de lo que todos los desempleados vivimos y tenemos que tratar de evitar, o al menos intentar que no se nos note... y es precisamente el sentirnos inútiles y poco dignos de cualquier trabajo. Luchar contra esa sensación de derrota una y otra y otra y otra vez es de las cosas mas difíciles con las que se tiene que sortear en la entrevista.
NO lo voy a negar, me sentí terrible por verla llorar, pero al mismo tiempo me dio gusto que la entrevistara yo, porque creo que NADIE te dice las cosas que yo le dije en ese momento. Ese día yo me había "disfrazado" de toda una ejecutiva exitosa, con mi traje sastre y excelsamente arreglada porque había tenido una reunión por la mañana, una reunión-desayuno de trabajo, al cual no tenía dinero para asistir, porque aun no me habían pagado. Fue entonces cuando le dije a la niña X: "Tu que me ves en este momento crees que el único dinero que traigo en la bolsa son 30 pesos?" cuando me vio nuevamente y me respondió un sincero "no".... y fue cuando le dije: "todo es cuestión de actitud niña X. Tienes que convencerte a ti misma cuanto valor tienes como persona, independientemente del trabajo o el dinero que tengas en la bolsa, para después poder salir a enfrentar a los reclutadores y convencerlos de la realidad que tu quieres, no de las circunstancias temporales que te rodean" y de verdad creo firmemente en eso.
La verdad es que no creo que se vaya a quedar con el puesto, no por falta de capacidad, sino porque como siempre pasa, la posición dejó de estar disponible y no la llamarán... lo cual me entristece un poco pero me deja tranquila el pensar que sembré en ella algo que a mi me costó muchas lágrimas entender, y tengo la certeza de que pronto conseguirá algo mucho mejor.
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